Omo ValleyMursi. Valle del rio Omo en Etiopia

Mursi. Valle del rio Omo en Etiopia


Localización

 

Esta es sin duda la tribu más carismática del todo el río Omo, gracias al característico plato labial de las mujeres Mursi.
Son un grupo de pastores nómadas que viven en el área de Debub Omo, cuyo número se calcula en unos 9.000. Viven principalmente en las estepas de Jinka y las montañas del Omo Park, cerca de Sudán. Su idioma, el mursi, pertenece a las lenguas nilo-saharianas. Sus principales vecinos, con los que mantienen relaciones, son los Surma, los Ari y los Karo, en este caso no muy amistosas, ya que se enfrentan con frecuencia.

Una economía basada en la ganadería y la agricultura.

Los Mursi sobreviven aislados en esta esquina de Etiopia, cuya ubicación geográfica, junto con la sequía, el hambre, las guerras, las migraciones y las enfermedades epidémicas han dado forma a su identidad. El robo de ganado y la inestabilidad civil entre grupos étnicos limítrofes no es más que un medio de supervivencia.

Todos los aspectos de la vida cotidiana giran en torno a ganado, del que obtienen leche para alimentar a los niños y sirve de moneda de cambio los días de mercado cuando se ha tenido un año de malas cosechas.

La agricultura dependen del nivel de fluctuación que provocan las crecidas de los ríos Omo y Mago, donde se deposita el que fertiliza las orillas de dichos ríos. Hay dos cosechas al año, primera la plantación es en octubre y noviembre y la recogida en enero y febrero. Sus cultivos principales son el sorgo, con especies verdaderamente resistentes a la sequia, el maíz, las judías y los garbanzos.
En esta época del año el ganado se mantiene en la zona arbolada que se eleva desde la cuenca del río Omo y el Mago. El valle del Elma es de vital importancia, pues está prácticamente libre de la mosca tse tse, y tiene suficientes suministros de agua.
La segunda cosecha comienza nada más se inicia la época de lluvias, en marzo y abril y se cosecha en junio o julio. Pero la incertidumbre de las posibles lluvias y al área limitada para este cultivo, hace que el ganado vacuno se convierta en su despensa vital. Además de ser una fuente importante de proteínas, en forma de leche, sangre y ocasionalmente carne, los animales pueden ser cambiados por grano en las tierras altas en tiempos de malas cosechas y por lo tanto salvar del hambre a muchas familias.
El ganado marca prácticamente todas las relaciones sociales significativas, especialmente el matrimonio, que se se consolida y valida por el intercambio con ganado. El precio de la dote de la novia es de 38 cabezas de ganado, y es entregado por la familia del novio al padre de la novia, que tiene que satisfacer las de diferentes clanes. Esto asegura que el ganado se redistribuye constantemente alrededor de la comunidad, ayudando así a establecer la seguridad económica a largo plazo de los individuos y las familias.

El famoso plato labial (dhebi a tugoin)

El plato labial (dhebi a tugoin) se ha convertido en el icono visible de la mujer Mursi y la principal atracción para los turistas. El labio inferior de una niña se perfora, por su madre o por otra pariente, cuando llega a la edad de 15 o 16 años. La perforación se mantiene abierta con un tapón de madera hasta que la herida cicatrice a las dos o tres semanas. Ahora comienza el proceso de ensanchamiento poniendo un tapón cada vez mayor, hasta que la propia niña decide cuando detener el proceso de agrandamiento, este proceso puede durar meses. Algunas niñas persisten hasta que no llegan a un plato de 12 cm de diámetro.
Ya en 1899 “el descubridor del Omo”, el oficial del ejército italiano Vittorio Bottego, describía así a las mujeres mursi:
“Se encuentran algunas con grandes agujeros en la oreja o en el labio inferior, donde ponen discos de madera de un diámetro de, aproximadamente, cinco a seis centímetros…”.

El primer plato que se pone la niña suele tener 4 cm de diámetro. El plato lo realiza cada mujer y cada una lo decora de una manera distinta. Los platos van aumentando desde 4 a unos 22 centímetros. Normalmente, para que el plato encaje bien, se practica la extracción de dos dientes incisivos inferiores; a veces, incluso, se llegan a quitar los cuatro incisivos inferiores. Los platos suelen ser de arcilla o madera. Entre los platos de arcilla los hay de cuatro tipos: de un color rojo, marrón rojizo, negros, de arcilla natural o blanco. El plato rojo se elabora poniendo ascuas y cubriéndolo con corteza de un árbol del lugar. El plato negro se frota con hierbas o se quema con lomay, una planta medicinal que también se aplica en las heridas ocasionadas por la perforación de las orejas, las marcas de cicatrices o los labios cortados. Hay unos platos de madera que los hacen solamente los hombres. Son los platos más grandes y los más bonitos. Los utilizan las niñas mursi solteras. En la actualidad, estos platos solamente se encuentran en el sur. Aunque normalmente todos los platos son redondos, se puede ver alguno de forma semitriangular. Ante la presencia de turistas, es bastante común ver como una mujer mursi le presta a otra el plato para sacarse una foto.

Sobre los orígnees de esta curiosa práctica, con frecuencia se afirma que el tamaño del plato labial está relacionado con el tamaño de la dote de la mujer. Pero es un hecho sabido de que los matrimonios entre jóvenes mursis han sido arreglados mucho antes de la perforación labial, y la cantidad de la dote que debe pagarse por las familias de los maridos a los padres de la novia ya ha sido decidida. Otra idea común de esta práctica se originó como una desfiguración deliberada, diseñada para hacer que las mujeres y las niñas fueran menos atractivas para los traficantes de esclavos.
Pero la realidad es que los propios mursi no dan una explicación histórica y que la práctica no se limita ni a África ni a las mujeres. Entre los Kayapó de Brasil, por ejemplo, los hombres mayores llevan un disco como un platillo, de unos 6 cm de diámetro, en el labio inferior (Turner, 1980). Al igual que otras formas de decoración corporal y la alteración física que se dan en todo el mundo (como la perforación de las orejas, tatuajes, y la circuncisión), el plato usado por las mujeres Mursi se ve mejor como una expresión de la madurez social y de potencial reproductivo. Es una especie de "puente" entre el individuo y la sociedad - entre el "yo biologico" y el "yo social".

El Jalaba

El Jalaba es el consejo de hombres de más edad del poblado, y que han conseguido una posición de influencia dentro de la sociedad. Son los que toman las decisiones en reuniones que pueden ser convocadas para discutir cualquier cosa, desde donde llevar el ganado en un momento de sequía a la manera de responder a una demanda del gobierno en particular o de realizar una solicitud.

El komorena

El sacerdote o komorena es el único cargo formalmente definidos en la sociedad mursi. El sacerdote encarna en su persona el bienestar del grupo como un todo y actúa como un medio de comunicación entre la comunidad y Dios (tumwi). Realiza ritos especiales cuando se ve amenazado por eventos tales como las plagas, la sequía y la enfermedad.

Los combates festivos: La Dunga

Los mursi, al igual que los surma, mantienen, entre otras tradiciones ancestrales, la Dunga, una especie batalla festiva entre jóvenes provistos de unas largas cañas, en las que los guerreros que consiguen la victoria obtienen el derecho a escoger esposa y el respeto de los contrincantes.

Los duelos rituales: el Thagine

El duelo ceremonial (thagine) es una actividad muy valorada y común de los hombres mursi, especialmente los hombres solteros, y otro signo de su identidad. Es una forma de violencia masculina ritualizada, casi un "arte marcial", en la que los hombres de las diferentes poblados y familias (bhuranyoga) se unen en un combate breve pero furioso, con postes de madera y ropa protectora estilizada.

El arma de duelo es un palo de madera (donga, pl. Dongen), alrededor de 2 m de largo que se corta de una de las dos especies de árboles del género Grewia (kalochi). En la posición de atacar, el donga se agarra a su base con las dos manos, la izquierda sobre la derecha, con el objetivo de asestar un golpe con el palo (nunca con la punta) en cualquier parte del cuerpo del oponente, incluyendo la cabeza, con la fuerza suficiente para derribarlo. El golpe del adversario se para al mover por encima del punto de impacto en su propio donga la mano izquierda, mientras la derecha agarra la base del donga.

Cada participante lleva un "kit" de duelo (tumoga), que es a la vez protector y decorativo. Incluye un protector de la mano hecho de cestería, espinilleras hechas de piel de animales, anillos de cuerda trenzada de pita para proteger los codos y las rodillas, una piel de leopardo en la parte frontal del torso, una falda de piel, cortada en tiras, y un cencerro de vacas atado a la cintura. La cabeza está protegida por un casco de tela de algodón. 

Los combates están controlados por uno o más árbitros (kwethana, singular Kwethani). Se inician cuando éste quita su dongen, y los contendientes se lanzan furiosos al combate, intentando causar el máximo daño en el menor tiempo posible, soliendo durar algo menos de un minuto.

Para que un combate termine en victoria uno de los contendientes debe caer al suelo o retirarse herido (generalmente debido a los dedos rotos o magullados). En el primer caso, aunque no en el segundo, el vencedor es llevado a hombros de sus compañeros de edad local a través del campo y rodeado de chicas solteras del clan de su madre, su "girl mother" (dole juge). Ponen pieles de cabra en el suelo para que se siente, y telas de algodón sobre la cabeza para darle sombra y sujetas con los palos donga. El simbolismo explícito aquí es el de una madre protegiendo a su bebé del sol: " Ellas protegen a su hijo del sol. Es probable que esta costumbre dio lugar a la creencia popular de que el vencedor en un duelo puede tomar a su elección una de las chicas casaderas disponibles. De hecho, hay una estricta prohibición del matrimonio entre un hombre y una mujer del clan de su madre. Son estas mismas "girl mother" las que dan la bienvenida a un hombre que regresa tras la guerra, después de matar por primera vez.

Un combate de duelo por lo general se lleva a cabo durante varios días y se prepara cuidadosamente, dentro y entre los dos grupos contendientes, por varios meses de antelación. Esta prevista para una época del año cuando hay abundancia de comida disponible, por lo que los participantes puedan estar físicamente bien preparados. Cuando finalmente se lleva a cabo, se trata con la mayor seriedad, y una muestra de ello es que a menudo es descrito como «guerra» (Kaman). Y como la guerra, los duelos no son vistos como eventos aislados, sino que son vistos como parte de una serie continua de acontecimientos, en el que cada familia o pueblo toma el turno a su vez a visitar el otro lado de la "tierra natal", en intervalos de hasta un año, para "intercambiar" sus "heridas" (chacha muloi) .

Viaje fotográfico al Valle del Rio Omo  // WebSite: http://www.omo-valley.com // Email: valleomo@gmail.com